Buen resultado del Sevilla esta noche ante el mejor equipo del mundo, que por segunda vez en la temporada no fue capaz de salir victorioso del Sánchez Pizjuán.
El Sevilla una vez más, decidió regalar el primer tiempo a su rival con una táctica cobarde y conservadora que sólo servía para facilitarle las cosas al rival.
No ha habido este año ningún equipo que cerrándose atrás, renunciando completamente al ataque, haya conseguido sumar algo ante el FC Barcelona, y el Sevilla no parecía ser la excepción.
Manzano situaba las filas juntas a pocos metros del área, lo que facilitaba que el Barça tocara y tocara con paciencia esperando su oportunidad muy cerca del área. Los nuestros no eran capaces de dar dos toques seguidos al balón y se conformaban con que el rival no consiguiera llegar a la portería de Varas con claridad.
La superioridad del Barça era insultante, pero lo peor era ver que nuestros jugadores, dirigidos por G.Manzano, asumían tal condición y parecían resignados a la derrota.
Tanto iba el cántaro a al fuente, que en una jugada trenzada por el Barcelona, el balón caía en los pies de Alves que rompía el fuera de juego, cedía atrás y allí Bojan, que no recordaba lo que era marcar un gol, sólo tenía que empujarla haciendo el primero.
Habían pasado 29 minutos y el Barcelona ya mandaba merecidamente en el marcador pero lo peor todavía estaba por llegar.
Cuando se esperaba una reacción del equipo, cuando ya sólo quedaba ir en busca del empate, el equipo seguía encerrado atrás acobardado y timorato sirviéndole la victoria en bandeja al Barcelona.
Por suerte el absoluto dominio de los hombre de Guardiola no se había transformado en más goles y el Sevilla se iba a la caseta con un marcador negativo, pero muy bueno visto lo visto.
La segunda mitad arrancaba con un cambio que a la postre resultó ser definitivo. Manzano reaccionaba al dominio culé (¡aleluya!) dando entrada a Kanouté por Zokora y de golpe el partido cambiaba completamente de cara.
El Sevilla seguía agazapado atrás pero ahora se atrevía a salir a la contra aprovechando la velocidad de los de arriba. Manzano insistía con la tontería de tener a los extremos cambiado de banda, pero a pesar de eso, los nuestros empezaban a presionar arriba, a robar pronto el balón y a salir en contras fulminantes.
Tan sólo habían pasado 4 minutos y en una de esas jugadas, Negredo recibía el balón, aguantaba la salida de Valdés y ponía el balón en el corazón del área donde aparecía Navas para rematar de perfecto cabezazo, el balón al fondo de las redes.
El Pizjuán resurgía al ritmo de su equipo y el pesimismo y la desilusión del primer tiempo se tornaban en ánimo y esperanza.
El Sevilla quería más, mordía en cada balón y gracias a un Medel espectacular, conseguía poner en aprietos a todo un Barcelona.

El rival seguía a lo suyo, intentaba volver a ponerse en franquicia sin renunciar a su juego, pero la presión y las ganas de los nuestros ya no les ponían las cosas tan fáciles.
Y cuando parecía que el equipo no podía mejorar, Manzano daba entrada a Perotti por Capel lo que devolvía a Navas a su banda natural. Con los jugadores en su sitio, el peligro empezó a instalarse en la portería de Valdés que en varias ocasiones, algunas clarísimas, pudo ver como el Sevilla volvía a marcar un gol.
El partido se había vuelto espectacular, con un ritmo muy alto y oportunidades en ambos bandos. La victoria podía caer de cualquier lado, pero finalmente y no precisamente por falta de ocasiones, el fútbol era justo y el partido concluía en empate.
El punto cosechado es muy bueno a tenor del rival, pero deja un sabor de boca agridulce por el pésimo planteamiento del primer tiempo que de haber sido diferente quizá hubiese transformada el punto en tres.
Sea como fuere, el sevillismo tiene motivos para sentirse orgulloso por haber conseguido, además del empate, poner al Barça en una situación que pocos equipos han conseguido esta temporada y también por haber vuelto a comprobar como este equipo, pese a su entrenador, está mucho más vivo de lo que algunos nos quieren hacer ver.
P.D.: No hablo del árbitro por que considero que ha estado pésimo pero para ambos lados, así que prefiero no darle protagonismo.



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