El Sevilla ha perdido tres importantísimos puntos esta noche en Pucela, en un pésimo partido de todo el equipo, desde Palop hasta el entrenador.
Álvarez, pensando tal vez en la sobrecarga de partidos de algunos de sus jugadores, alineaba de inicio un centro del campo formado por Lolo y Romaric, con Negredo y Luis Fabiano arriba. A los pocos minutos ya se podía ver que el partido iba a ser un calco al del pasado sábado en Málaga, con un Valladolid que mordía en cada balón llegando incluso a mostrarse violento en algunos lances.
El Sevilla, al igual que pasó el sábado, no era capaz de trenzar jugada alguna y se veía constantemente superado por un rival que ahogaba la zona de ¿creación? y no permitía al equipo llevar la manija del partido.
Pasaban los minutos y el Valladolid se acercaba cada vez con más peligro a la portería de Palop mientras los nuestros no eran capaces de dar dos pases seguidos, algo que empieza a ser habitual cuando Romaric está sobre el césped.
El sevillismo sufría viendo a su equipo deambulando por el campo pero viendo que los locales no acertaban en ninguna de sus jugadas de peligro todavía quedaba alguna esperanza de que en alguna jugada particular de alguno de los ¿cracks? el equipo despertara.
Tanto iba el cántaro a la fuente que dos minutos antes del 45, el Valladolid se adelantaba con un gol de Diego Costa tras rematar un balón, totalmente solo, en el centro del área. Tales eran las facilidades que el equipo daba que el brasileño ni si quiera tuvo que saltar para poder rematar el balón.
Con el mazazo del gol el equipo se iba al descanso esperan que, o bien el míster o el propio tiempo de descanso, rompieran la dinámica del partido y permitieran al Sevilla cambiar la pésima imagen que estaban dando.
A los pocos minutos de la reanudación ya se pudo comprobar que el guión iba a ser el mismo y, como si el descanso no hubiese existido, el Valladolid siguió a lo suyo, presionando y derrochando ganas, y buscando el segundo gol.
Cuando sólo se habían jugado 8 minutos, Lolo perdía de forma increíble un balón en el centro del campo que los pucelanos, tras una contra llevada por D.Costa, aprovechaban para hacer el segundo de la noche.
El Sevilla seguía sin jugar a nada, con una defensa muy fallona, un centro del campo totalmente superado, unos extremos voluntariosos pero desacertados y una delantera desaparecida.
En el minuto 63, otra vez tarde como ya sucediera en Málaga, Álvarez daba entrada a Kanouté por Negredo, un jugador que llegó con la vitola de estrella y que acabará el año con la de estrellado.
La presencia del malí no cambio mucho la imagen del equipo, pues aunque Negredo ni si quiera mostrase voluntad, la solución no pasaba por cambiar arriba si no por intentar dar entrada a algún jugador capaz de asumir los galones en el medio y capaz de mover al equipo con criterio y velocidad.
Cuando ya parecía que el partido no tenía remedio, una jugada individual de Cala, acababa con el balón en la red de Jacobo tras un impresionante derechazo del canterano.
Sólo una jugada individual como esa podía cambiar el devenir del partido y tras el gol el Sevilla empezó a creer en la remontada aunque le faltó acierto y tiempo.
En los últimos minutos, un remate de Navas sólo ante el portero y algún balón embarullado en el área, estuvieron a punto de poner unas tablas en el marcador que hubiesen sido totalmente injustas visto lo visto esta noche, pero finalmente el árbitro pitó el final del partido dejando los tres puntos en Zorrilla.
Una vez más, como ya pasara tantas y tantas veces con Jiménez en el banquillo, el equipo volvió a mostrar una actitud impropia de jugadores de primera división y, sobre todo, una lentitud y falta de ideas en el centro del campo que un equipo como el Valladolid, muy voluntarioso pero técnicamente malo, aprovechó para pasar por encima del equipo.
P.D.: Maresca y Martí, cojos y con un pie atado al otro son mil veces mejores que Romaric en plenitud de facultades…y pensar que nos pasamos un verano peleándonos por él!!!!
P.D.2: antes del partido del sábado os daré mi opinión sobre la designación de Barcelona como sede de la Copa.