domingo 24 de enero de 2010

Victoria soporífera (1-0)

Mal partido del Sevilla ayer tarde en el Ramón Sánchez Pizjuán ante un Almería que mereció mejor suerte y que salió de vacío de Nervión gracias a un gol que llegó gracias al agua encharcada en el césped del Estadio.

Jiménez dejó a Luis Fabiano en la caseta y dio entrada de origen a tres centrocampistas (Romaric, Duscher y Renato) dejando la responsabilidad del gol a Negredo tras su buen partido en A Coruña.

A los pocos minutos del inicio y superado el susto del primer ataque visitante los nuestros se adelantaban en el marcador gracias a la ayuda del césped. Acasiete cedía un balón a Diego Alves que se frenaba en un charco, ocasión que no desaprovechaba Renato para darle el pase de la muerte a Negredo para que subiera el primero al marcador.

Todo se ponía de cara y parecía que el equipo tendría un partido tranquilo, pero a medida que avanzaban los minutos podía verse que sólo había sido un espejismo.

El equipo tenía más el balón pero no acertaba a crear peligro arriba mostrando una vez más, su dificultad a la hora de crear fútbol. El Almería viendo que el Sevilla no inquietaba decidió dar un paso al frente y empezó a controlar el balón y poco a poco llegaron sus oportunidades.

Con el 1-0 se llegó al descanso y, aunque el equipo se iba con victoria parcial a la caseta, algo empezaba a oler mal en Nervión.

La segunda mitad arrancó  del mismo modo, con un Sevilla timorato y fallón que no era capaz de trenzar tres pases seguidos y un Almería que se crecía por momentos viendo posible el empate.

Jiménez intentaba cortar la dinámica dando entrada a Capel por un cansado Perotti, pero nada cambiaba.

Los nuestros, físicamente peores que el rival por la acumulación de partidos, acusaban en exceso el mal estado del terreno de juego y sólo podía verlas venir esperando que corriera el crono.

La grada empezaba a impacientarse viendo el pésimo espectáculo que ofrecían los suyos y todo el mundo daba ya por buena la victoria por la mínima.

El Almería rondaba el gol, pero esta noche la suerte ya había decidido qué equipo iba a ganar el encuentro y, por suerte, todo su peligro moría sin acertar en la portería.

Jiménez dio entrada a Luis Fabiano esperando que una genialidad del brasileño sentenciara el partido pero ni eso salió bien, por lo que hasta el final los sevillistas presenciamos el partido con el corazón encogido.

Al final el (pésimo) árbitro señaló el final del partido certificando una victoria muy necesaria del equipo pero que no sirvió de mucho a la hora de apaciguar a la grada viendo el soporífero espectáculo ofrecido por los nuestros.

 

Puestos a ser conformistas, hay que reconocer que la sensación de ayer al acabar el partido fue mucho mejor que tras los partidos ante Rácing, Espanyol, Getafe o Valladolid, pero uno siempre espera algo más de un equipo pensado para pelear con los de arriba y no para sufrir con los de atrás.

Esperemos que esta semana en la que el partido de Copa servirá para dar descanso a algunos y favorecer el rodaje de otros, haga el que el próximo domingo ante el Valencia la imagen del equipo sea otra y todo el mundo salga contento de Nervión.

2 comentarios:

RaMonStones dijo...

Mal partido si....pero lo importante los tres puntos que tanta falta nos hacian,demasiado sufrimiento,pero si al final se gana merece la pena
un abrazo Joan!!

Talibán Sevillista dijo...

Lo importante era cortar la sangría de puntos y eso se ha conseguido. Encima la mañana del Domingo ha terminado de alegrarme la cara. Lo digo por la victoria del Sevilla Atlético frente al Poli Ejido , que los del lado oscuro ya no me llenan :D
Un abrazo