Antes de empezar quiero dejar claro que poco, muy poco voy a hablar de la expulsión de Kanouté. Aunque considero que ha sido totalmente injusta, hablar hoy de esa expulsión sería como mirar hacia otro lado y justificar lo injustificable en esa jugada.
El partido del equipo esta tarde ha sido patético, pero a mi entender, parte del problema ya viene del año pasado.
Quiero dejar claro que yo no soy pro nadie ni anti-nadie y, del mismo modo que hay que reconocer las virtudes hay también que criticar los fallos y esta tarde éstos han ganado por abrumadora mayoría.
Para empezar cuesta entender que el equipo se refuerce con tres jugadores importantes y ninguno de ellos sea de la partida, aunque eso no debería luego tener relevancia en el juego del equipo. Y me cuesta entender que durante la pretemporada se prueben mil combinaciones y al final el equipo empiece sin nada de los testado, con el siempre creativo Duscher en el medio y con un habitual en los onces como J.Carlos jugando un derbi de filiales.
Como siempre, el equipo ha salido a caminar, a verlas venir, a esperar que pasaran los minutos y confiarlo todo a un chispazo de los de arriba o a un fallo rival.
Ya dije en su momento que esa táctica funciona cuando el que tienes delante es un equipo de la zona media-baja, pero ante uno de los de arriba la cosa no es así por que mientras tu caminas el rival ya te ha chutado varias veces a portería.
Mi duda ahora mismo es a quién culpar de la apatía y la falta de ambición, por que si bien es cierto que son los jugadores los que deben imprimirle el ritmo al partido, un entrenador no debería permitir nunca que el portero pierda tiempo y se demore en los saques desde el minuto uno.
Y si por todos es sabido que el principal problema del equipo el año pasado fue la lentitud y la falta de creación en el centro del campo y empiezas la temporada alineando ahí a los mismos del año pasado, pues algo falla.
Los primeros 45 minutos han sido nulos, de caminar, de verlas venir y sólo han servido para sorprenderte cada cierto tiempo al ver que algún jugador que creías en el banquillo estaba caminando por el césped.
¿Ha jugado Luis Fabiano el primer tiempo?. ¿Y Navas?.
Y para colmo de males, segundos antes de acabar la primera parte el árbitro expulsa a Kanouté (su primera expulsión desde que está con nosotros) por una plancha sobre Marchena que, como es habitual, éste ha exagerado hasta conseguir que el árbitro le enseñara la segunda amarilla al malí.
Con el equipo andando, uno menos y un pésimo planteamiento nos íbamos al descanso arrancando un puntito lo que era un claro motivo de alegría y esperanza: estábamos sacando un punto andando, si en la segunda parte corríamos podía ser la leche.
Pero esa ilusión ha durado lo mismo que los minutos de descanso por que al ver salir al equipo al campo se ha visto que era más de lo mismo.
Ni un cambio táctico, ni un retoque, nada.
Y si pensaba que la cosa no podía ir peor, Mata a los 10 minutos me ha demostrado lo contrario rematando un balón suelto que rompía el empate.
A partir de ese momento uno imagina que el equipo sacará la rabia, el pundonor y que viendo que todo está perdido, desde el banquillo se buscará un solución que le de al equipo algo más de mordiente arriba después de estar 60 minutos sin ni si quiera chutar a portería.
Pero nada.
Ni orgullo, ni rabia ni nada y para colmo el cambio de Negredo por Perotti.
¿Qué pensaba Jiménez dejando en el campo a los dos mediocentros más lentos del mundo?, ¿tan indispensable era Duscher perdiendo 1-0 para quitar a Perotti?.
Poco después, cuando el equipo seguía sin rematar a portería, sin crear ni una sola ocasión y mereciendo algún gol más en contra, el míster, en otro alarde de valentía, decide quitar a Luis Fabiano para dar entrada a Koné.
¿Qué se pretendía con ese cambio?, ¿darlo todo en ataque?.
Y mientras Duscher recuperando un balón y perdiendo tres.
Con ese clara “apuesta ofensiva”, el equipo seguía sin orden, dando un pelotazo tras otro, cediendo balones a Palop para que éste los reventara al cielo de Valencia y así, en este juego de despropósitos, el Valencia, un equipito que hoy ha hecho lo justito para llevarse los 3 puntos, ha hecho el segundo en una jugada algo afortunada.
De ahí hasta el final, más de lo mismo y, como mínimo por mi parte, un constante mirar al reloj esperando que pasara el tiempo y acabara por fin esa tortura.
La única vez que he saltado del sofá ha sido en el minuto 83 cuando ha llegado el primer y único disparo a portería de los nuestros, en una jugada aislada de Negredo dentro del área.
Minuto 83, sí.
Está claro que sólo es un partido y que encima es sólo el primero, pero el problema desde mi punto de vista, es que el equipo sigue siendo el mismo que el año pasado, con una actitud muy muy mala y una entrenador que no sabe aportar nada cuando las cosas se tuercen.
Entenderé que me digáis que un sólo un partido, que es pronto para cualquier cosa, pero sigo pensando que no lo es cuando los problemas se arrastran de un año al otro y durante el verano no se han encontrado soluciones, empezando por la poca capacidad de reacción del banquillo y acabando por la pésima actitud del equipo.
Aquí acaba lo que yo creía iba a ser la crónica de un partido bonito y disputado, del que no tenía muchas esperanzas de ver un gran fútbol dados los precedentes en los partidos entre Emery y Jiménez, pero sí de salir contento con la actitud y el resultado, aunque lamentablemente al final la realidad ha distado mucho de la esperanza.
Con lo contento que me he puesto al enterarme que mi suegro tenía ONO en su casa…







