Importantísima victoria la de esta noche.
Muy importante.
El equipo ha salido al campo sabiendo lo que tenía que hacer y sobre todo, sabiendo lo que no tenía que hacer.
Jiménez ha sorprendido alineando a Konko en el lateral derecho, dejándole la banda a Adriano y relegando a Navas al banquillo. El equipo ha estado muy serio, controlando el balón y con ráfagas de buen juego.
El equipo intentaba tener el balón, triangular y salir tocando en busca de alguna contra o alguna jugada por velocidad. Los castellonenses también hacían su partido, con un fútbol mucho más directo pero también peligroso.
Y así, con dominio alterno pero sin muchas ocasiones se ha llegado al descanso.
En la reanudación el equipo ha seguido igual de concentrado, sin perder balones estúpidos y sin bajar los brazos. Ahí ha estado la clave del partido. El equipo ha estado concentrado los 90 minutos, sin bajones físicos o anímicos y creyendo siempre en sus posibilidades.
Esa era la principal diferencia entre el Sevilla de hoy y el de los últimos partidos.
Hoy el Sevilla ha salido con el mono de trabajo, sin renunciar al buen juego pero teniendo claro que un partido se puede perder en cualquier despiste.
En una triangulación al borde del área, el balón le ha llegado a los pies de Kanouté y éste, con un pase mirado al tendido al estilo Laudrup, dejaba a Luis Fabiano sólo ante Diego López y lo batía por bajo.
Era el 0-1.
El equipo se reforzaba moralmente y veía como tanta concentración daba sus frutos. Todavía quedaban más de 30 minutos pero el Sevilla controlaba el partido y el marcador.
Y ahí apareció Iturralde.
Maldito Iturralde.
En el minuto 71 este personaje, el mismo que todos recordaremos siempre por robarnos una Liga en Mallorca, decide sacarle la segunda amarilla al francés Konko por desplazar el balón unos metros después de el árbitro hubiese señalado falta.
Está claro que la jugada, con el manual en la mano, puede ser merecedora de tarjeta, pero el árbitro, sabedor que el jugador ya tenía una amarilla, parece estar esperando una jugada así para poder expulsar al jugador.
Es que lo estaba deseando, ese es el problema. Es que al personaje se le encienden los ojos al ver que el jugador le da la posibilidad de convertirse en protagonista.
Y esas Iturralde no las perdona.
Y ante el Sevilla todavía menos.
De todos modos eso no quita que los jugadores deberían ser conocedores del tipo de persona que es este tal Iturralde y de la manía persecutoria que nos tiene.
Era el 71 y volvíamos a quedarnos con 10.
Ahí el Villarreal espabiló, empezó a achuchar a los nuestros que viéndose con uno menos y ante la presión rival, empezaron a recular y a esperar que el tiempo corriera.
Era el momento del cuchillo entre los dientes, de estar atentos a todas, de pelear.
Eran los minutos de la casta y el coraje.
Y Palop.
Por que del mismo modo que el valenciano erró el otro día ante el Madrid, hoy ha sido clave en la victoria del equipo pues si bien es cierto que el Villarreal no llegaba con mucho peligro, cuando lo hacía se encontraban con las manos de Palop.
Y así llegamos hasta el minuto 84 cuando en una combinación rápida entre Renato y Kanouté en el centro del campo, el brasileño le ponía un balón largo al africano, que avanzaba rápidamente en el contragolpe y sin llegar a entrar en el área disparaba de forma potente con pierna zurda y al palo cambiado, haciendo inútil la estirada de D.López.
Un golazo que nos daba 3 puntos importantísimos y que dejaba al Villarreal a 5 puntos (6 contando el average) de los nuestros. Era la sentencia, el fruto al trabajo bien hecho, una victoria más que merecida.
Por fin hemos roto esa maldita racha que tanto nos ha complicado las posibilidades de Champions y que tantas dudas ha levantado entre el sevillismo.
Hoy el equipo ha sido práctico, inteligente en su juego y planteamiento y ha tenido las ideas claras en todo momento.
Justo lo que nos faltó ante Madrid y Barcelona.
Y ahora a esperar que siga la racha del Espanyol ;)