He empezado esta crónica intentado plasmar lo que hemos podido ver esta noche sobre el césped de la Bombonera de Nervión, pero después de leer y releer lo escrito he llegado a la conclusión que la mejor forma de hacerlo es, dejando los formalismos y tirando de sentimiento.
Lo de esta noche ha sido una demostración de buen fútbol, de ganas, de pensar únicamente en nosotros obviando al contrario y de tener siempre fe en la victoria.
Esta noche hemos visto al equipo del arte y el salero, al equipo que nunca se rinde.
La Bombonera ha rugido como en las grandes noches y no ha bajado nunca los brazos viendo a once gladiadores dándolo todo por un escudo.
Ha sido un partido para grabar y repasarlo una y otra vez, mostrándolo como ejemplo de fútbol pero, eso sí, como ejemplo de como no rematar al contrario.
Si el fútbol fuese justo, el resultado esta noche sería de 5-1. No recuerdo a un equipo fallando lo que hemos fallado nosotros esta noche.
Estoy seguro que ocasiones como las de Perotti o Renato son mucho más fáciles de materializar que de fallarlas, pero hoy ha salido cruz y la flor de Casillas, y nos ha tocado sufrir más de lo debido.
Una chica que estaba sentada a mi lado me decía que yo no disfrutaba del partido y mi respuesta ha sido clara: los partidos se disfrutan al final.
Y es que si algo tiene jugar contra el Madrid, es que si tienes ocasiones tienes que marcarlas por que sabes que ellos, en una jugada aislada te hacen gol.
Y así ha sido.
Jugábamos mejor, llegábamos sobrados a la portería de Casilla, pero sólo habíamos aprovechado una.
El equipo ganaba, pero en el ambiente se respiraba inquietud viendo que no llegaba el segundo.
Y como era de esperar, ellos han sacado una falta y han hecho el empate.
No les hace falta más. Falta, centro y gol.
Y nosotros llegando una y otra vez.
Pero hoy el fútbol ha sido justo y, cuando más cerca estaban ellos de llevarse el partido, Renato ha puesto las cosas en su sitio.
De ahí en adelante más ocasiones claras, contras de 5 contra 3, jugadas de mano a mano con el portero, pero nada.
Pero hoy, el fútbol quería ser justo.
Y lo justo esta noche, era que los 3 puntos se quedarán en Nervión.
Ha sido pitar Iturralde y invadirme una sensación de tranquilidad y alegría indescriptibles.
Ahora sí, era el momento de disfrutar.
Y vaya si hemos disfrutado.
Cánticos, abrazos, gente (entre ellos yo) saltando encima de las mesas y felicidad, mucha felicidad.
Ha sido una noche redonda, una victoria para saborearla con gusto y un partido para sentirse orgulloso de nuestro equipo.
Ya lo decía en la previa: hoy tocaba noche grande en Nervión
Y no ha sido grande, ha sido ENORME.
El sueño continúa.




7 comentarios:
Maravilloso, magnifico
Hemos barrido al madrí, solo la mala suerte y casillas han impedido la goleada. Es tiempo de disfrutar.
Un abrazo
Felicidades Joan.Imagino como lo habrás vivido desde la distancia. En el campo, las pulsaciones las teníamos a 200, viendo cómo incomprensiblemente no machacábamos el resultado.
Final feliz y noche de las grandes como hace tiempo que no se vivían.
Un abrazo.
Yo no creo que nos faltara nada, mas bien sobraba Casillas, si no fuera por el hubieramos acabado 5 1 como dices por cierto gracias por la invitacion a la peña, nos vemos en el siguiente. Un abrazo
@alejandro: Gracias a ti por acudir. Espero que lo pasaras bien y te conviertas en asíduo!
No hay fotos de esos momentos de pie en las mesas? quiero verlas jajajaja
@Anónimo: no no hay fotos, por suerte no me llevé la cámara. Hilario se llevó las gafas y las perdió en medio de tanto jolgorio.
Seas quien seas, la mejor forma de ver esas cosas es en vivo y en directo.
Hoy lunes,con la resaca de la celebracion ,que se prolongó hasta altas horas de la madrugada,veo las cosas mejor..primero ir al kiosko a ver las portadas del marca y as y descojonarme un poco :)
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Como disfrutamos ayer,que grande,que afición,ese gol norte y todo el campo!!
Adriano dijo ayer en la radio,al preguntarle por Zokora "" es un animal,despues de no parar en todo el partido,lleva 15 minutos cantando y bailando en el vesturario jajaja...
Un abrazo,Joan!
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