miércoles, 7 de enero de 2009

A medias (2-1)

Buen partido de los nuestros esta noche en Nervión, pero mal resultado para ser una eliminatoria copera. Últimamente no hay forma de acabar los 90 minutos con la sensación del trabajo bien hecho y hoy no ha sido una excepción.

El partido empezó con una imagen para la reflexión: las gradas de la Fábrica de Sueños estaban medio vacías. A los que les toque, deberían plantearse porque la gente está dejando de ir al campo y ver, de una vez por todas, que la gente va al fútbol a algo más que a ver ganar a su equipo.

En lo meramente futbolístico, el Depor empezó fuerte, con una clara ocasión antes del cuarto de hora, pero todo quedó ahí. Cuando los nuestros se asentaron en el campo, sólo existió un equipo en el césped y fue el nuestro. Los de Jiménez llevaban peligro una y otra vez entrando por ambas bandas y poco a poco fueron arrinconando a los coruñeses hasta convertir los últimos 30 minutos del primer tiempo, en un monólogo sevillista que acabó con 2-0 pero pudo acabar con algún que otro gol.

Así llegamos al descanso, con la sensación de haber hecho un buen fútbol pero habiendo dejado escapar alguna ocasión clara que podía haber sentenciado el partido y la eliminatoria.

En la segunda parte, el partido sufrió algunos cambio respecto al primer tiempo, sobre todo el paso adelante dado por los de Lotina que obligaron a los nuestros a jugar a la contra, lo que teniendo en cuenta el resultado no iba a ser un problema. En ese rato, los nuestros siguieron desperdiciando ocasiones ,al mismo tiempo que el Depor se empezaba a acercar a la portería de Palop.

Se acercaban los últimos quince minutos de partido y el equipo dio un pasito atrás sabiendo que si se conseguía mantener el resultado la eliminatoria estaría bastante encarrilada, pero el Depor no tenía intención de dejar las cosas como estaban y, en una jugada de tiralíneas, Bravo hizo el 2-1 definitivo que dejaba la eliminatoria por decidir.

En líneas generales, el equipo ha mejorado su imagen precisamente el día en el que lo más importante era el resultado. Acostumbrados al 1-0, hoy el 2-1 parece un mal resultado, pero si nos quedamos con la mejora del equipo creo que podemos ser optimistas de cara al partido de vuelta...siempre que no volvamos al juego rancio y rácano de hace unos días.

Para acabar, y aunque siempre he dicho que no tenía intención de hablar de política en este blog, quiero quitarme el sombrero ante el gran Kanouté, no sólo por su derroche dentro del campo si no por gestos como el de solidarizarse con un pueblo oprimido y masacrado como el de esta noche.

 

Chapeau señor Frederic.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

El maestro Araujo tenía razón...
Sobre las gradas; ¿quillo tu sabes el frio que hace está noche en Sevilla? Horroroso.
La pena; muchos estaban deseando una debacle para que echaran al técnico, olvidando que por encima de todo está el Sevilla,
Un saludo

Hilario dijo...

Por cierto, si no lo haces tú, lo haré yo... Creo que ayer los comentaristas del partido de La Sexta sí estuvieron a la altura. Julio César Iglesias y Mel Otero, periodistas. Espero no tener que volver a aguantar a Pintinho o algún que otro exjugador bailarín o anunciante de champús anticaspa.

Anónimo dijo...

Todo de acuerdo contigo amigo Joan, excepto en lo de la política. Tal vez tenga razon Kanoute, pero es mejor dejar la politica fuera del deporte, no todo el mundo piensa igual. Hay gente que piensa como tu y otras que no. Politica fuera, solo deporte

Joan Moran dijo...

@ Hilario: tienes toda la razón, además recuerdo que durante la retransmisión pensé en hacer un comentario sobre los de la Sexta por que me estaban dejando con la boca abierta con tanto cometnario alagador hacia el equipo.

@Anónimo: Yo soy de los que siempre he defendido la separación de política y fútbol, pero hay excepciones. Del mismo modo que en un campo se guarda un minuto de silencio cuando alguien muere de forma injusta y salvaje en un atentado aquí es normal que Kanouté haga su homenaje a gente que está sufriendo también las injusticias de la opresión y con la que él comparte religión.