Nos visitaba esta noche el Stuttgart alemán, un buen equipo a tenor por su sexto puesto en la Bundesliga y su participación el año pasado en Champions.
Pero hoy en día todo es poco para mi Sevilla del alma.
Cuando tenemos bajas ganamos. Cuando jugamos mal ganamos. Cuando más nos critican ganamos. Y claro, cuando jugamos la Copa que nos cambió la vida, ganamos.
Ga-na-mos.
Y ya van 15 partidos seguidos sin saber qué es perder. Record en el inicio liguero y record de imbatibilidad en la portería.
495 minutos en Liga sin encajar gol y si sumamos además, los tres partidos de UEFA, tenemos que el Sevilla no ha encajado un tanto en ocho partidos y medio, una pasada.
Muchos minutos sin que Palop recoja un balón del fondo de nuestra portería.
Estos son los números del Sevilla FC. De mi Sevilla, de tú Sevilla, de nuestro Sevilla.
Este es el resultado del trabajo de Jiménez, de Mochi, de Del Nido y del apoyo de todos.
Hoy en día el Sevilla es un equipo que infunde respeto, que gana sus partidos cuando juega bien y, lo más importante, los gana cuando juega peor. Un equipo en el que no se notan las bajas y en el que da lo mismo si juega éste o aquél.
Hoy no ha sido menos.
Salida fulgurante del equipo, dejando claro quién es el bicampeón, demostrando que estaba en juego nuestra Copa.
Minuto 16 y 2-0. Ahí queda eso.
Partido dominado de principio a fín, controlando el tempo del partido, administrando las fuerzas y los jugadores, dosificando la plantilla.
La pena es que, el día en el que reaparecía Renato, el Laucha se haya tenido que retirar lesionado. Mala suerte la del argentino ahora que disponía de minutos. Esperemos que, tras las pruebas pertinente, todo quede en un susto.
Finalmente y tras los rumores y pruebas de última hora, Luis Fabiano ni tan siquiera entró en la convocatoria. Para qué. Hoy en día podemos permitirnos el lujo de reservarnos al pichichi del equipo.
Así es a día de hoy el mejor equipo del sur de la Península.
En el otro partido del grupo, la Sampdoria italiana ha vencido al final en Belgrado por 1-2. Los italianos se postulan así, como el principal rival de los nuestros para encabezar el grupo.
La pena ha sido, otra vez, no poder seguir el partido en directo. Como siempre que llego con el tiempo justo, no me ha sido posible sintonizar la narración del gran Alvarado.
Otra vez enganchado al F5. Otra vez dependiendo de los comentarios del tal Jaime Rincón de la gran M y de la "narración" de la gente de El Desmarque.

Otra vez solo, en silencio, apretando la maldita tecla. Suerte de los sms de mi amigo Hilario y las llamaditas a casa de mis padres para comentar el resultado.
Esta no es forma de seguir un partido de fútbol pero en el exilio no nos queda otra.
Prometo que el año que viene veré un partido de Champions en la Fábrica de Sueños y, cuando acceda por las puertas del Estadio y el nudo se me aparezca en la boca del Estadio, me acordaré de estos días y me reiré de la maldita tecla.
Lo prometo.
Y hasta ese día, a seguir disfrutando de este equipo que tantas y tantas alegrías no está dando.
Me falta cuello para llevar la cabeza más alta.
Segundos en Liga, líderes en Europa.
¿Se puede ser de otro equipo?
Por que del Tottenham,no.....