domingo, 30 de noviembre de 2008

Como pollos sin cabeza

Escribo principalmente por compromiso, porque tras lo visto esta noche no tengo ningunas ganas de escribir.

Vamos a ser claros, nos han dado un baño.

Nosotros hemos tenido nuestras oportunidades, pero viendo como se iba desarrollando el partido, creo que todos teníamos claro que la cosa no iba a acabar bien.

El Sevilla ha salido al campo con demasiado respeto al rival, porque una cosa es recular por el juego del contrario y otra muy diferente empezar el partido ya dentro de nuestra área.

Quizá el resultado ha sido demasiado amplio, pero una vez nos han hecho el segundo yo sabía que la cosa no iba a acabar así. Quizá lo justo hubiese sido que los nuestros hubiesen metido alguna, como la que ha tenido Kanouté al principio, pero hoy no hemos merecido ni el empate.

Está claro que si Kanouté acierta la cosa podría haber cambiado, pero no creo que ese deba ser nuestro consuelo. El partido lo hemos perdido desde el principio, concediéndoles el balón, y ganarle así a un equipo que puede pasarse diez minutos pasándosela de uno a otro es muy difícil.

Vale que Piqué, al que debían haber expulsado al final por la entrada a Capel, le hace penalty a Kanouté, pero sigo sin encontrar consuelo en eso. A mi el árbitro no me ha gustado, pero hoy tampoco vale como excusa.

Vale que su primer gol, cuando la cosa todavía estaba igualada, viene de un rechace de nuestra defensa, pero es que por muchas cosas que quiera buscar para justificar la derrota, ninguna me acaba convenciendo al 100 %.

Han sido mejores, han hecho lo que han querido con el balón, han controlado el partido como y cuando han querido y nos han ido cansando para rematarnos al final. Nunca se ponen nerviosos y tocan y tocan hasta aburrir.

Y si se lo permites, todavía más.

Me jode mucho perder, y más con el Barcelona, pero no me queda más remedio que asumirlo porque han sido infinitamente superiores.

Ahora a pensar en el siguiente partido y, hasta en eso la cosa nos ha salido mal. Otra vez una tontería de Luis Fabiano nos hace acabar jugando con diez y que no podamos contar con él para el partido del Bernabéu.

Alguien debería decirle que así no se puede seguir.

Bueno, no tengo ganas para más. Me retiro al catre a descansar, pues mañana a las 9 el que escribe corre los 10 Km. de la Jean Bouin. Quería homenajear a los míos corriendo con la camiseta del equipo, pero me parece que lucirla mañana ante 5000 tios después del baño de esta noche no va a ser la mejor idea.

Ahora a intentar dormir.

Aunque lo veo difícil.

Por cierto, que sepáis que me he tenido que morder la lengua cuando el vecino ha picado a la puerta justo al acabar el partido.

Suerte que tengo el móvil apagado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo peor es la imagen que da nuestro Sevilla. Salir en casa a jugar al contrataque al Barsa es suicida, pero Jimenez es así. En fin yo tb me voy a dormir cabreado. Mucha suerte mañana, de parte de un sevillista aeroportuario

SALEM THE BEST dijo...

no estoy de acuerdo,si pita el penalty claro de pique a kanoute y ademas tarjeta roja otro gallo cantaria

Carretero dijo...

Desde luego,la única esperarnza que teníamos es que Kanouté hubiese acertado con la puerta y hubiése probocado un cámbio de actitud en el equipo.Pero un equipo que juega en casa no puede sederle terreno,ni al Barcelona,ni al Rayo.

Carlos dijo...

Primera parte digna y una segunda donde se ha visto la gran diferencia que hay, entre un equipo que va a ganar la liga sin despeinarse y nuestro Sevilla, que todavía no sabemos si es carne o pescado. Hay que reconocer que en la segunda parte, nos han dado un baño de fútbol (que bonito es cuando se juega bien), y recalcar que el Barça además es el equipo menos goleado, es decir, el que mejor defiende.
Ahora Partizán y a por el Madrid, que es peor equipo que nosotros.