viernes, 5 de septiembre de 2008

¿Por qué pasan cosas así?

Hace un tiempo conocí a un amigo que vive en Sevilla. Lo conocí buscando gente para algo no relacionado con el fútbol, pero su nick (trianero) me sonó a sevillano y para mi sevillano significa oportunidad para conocer a otro que siente como yo.

Y él siente como yo.

La verdad es que no nos conocemos casi nada, pero lo suficiente como para saber que es una muy buena persona. Y no por que sea sevillista, claro está.

Mi amigo tiene varios hijos y uno de ellos tiene mimbres para ser alguien en el mundillo del fútbol. Hasta hace poco jugaba en la escuela de Prieto, “el Tiburón”, y allí despuntaba por su buen hacer con el balón.

Mi amigo siempre me hablaba, soñando con los ojos abiertos,de lo bonito que sería ver a su hijo algún día enfundándose la camiseta del equipo de sus amores y lo orgullosos que él se sentiría al ver ese escudo en el pecho de su hijo.

Él ya había rechazado varias ofertas de clubes de primera, entre ellos al At. De Madrid, o a los de la carretera de Cádiz, a la espera de que el Sevilla, su Sevilla, se interesara por él.
Los colchoneros le hicieron una buena oferta, pero no tan buena como para comprar su corazón, así que decidió esperar la llamada del club.

Pocos meses antes de que el verano llegara sonó el teléfono. El chiquillo, junto con unos cuantos más tenía que presentarse en las instalaciones para hacer las pruebas.

El tiempo iba pasando y el chiquillo seguía ahí, acompañado por cada vez menos chavales que se iban quedando por el camino.

Cuando ya casi no quedaban candidatos, le dieron una carta con la dieta y consejos, incluso que se pusiera en contacto con los servicios médicos del club si tenía algún problema, y la absoluta prohibición de jugar al fútbol fuera del club.

Eso no significaba nada seguro pero llegados a ese punto era difícil disimular la alegría.

El niño cumplía un sueño. El padre también.


Pasado el verano el fotógrafo del club fue a hablar con el niño y le dio una camiseta oficial. El chaval se la enfundó orgulloso de lucir ese escudo y se hizo la foto que iba a ser para la Web, el pase al estadio y la ficha.

Después de todo eso, los entrenadores convocaron a padres y niños a una reunión que se celebró ayer.

Tenía que ser el día, el momento que tanto habían estado esperando, el día que el sueño se cumplía.

Y cuando todos estaban allí, cuando todos esperaban escuchar su nombre, Ernesto Chaos tomó la palabra y dijo:

“Es un día triste..., por causa de las denuncias hechas desde hace varios años por parte del otro equipo de la ciudad y el recre, el club ha decidido eliminar de un plumazo estos tres equipos, el que quiera se puede ir cedido a otros equipos.”

Así, sin más. Tres equipos de Alevines al garete.

Lo peor es la sensación que a uno se le queda. La explicación podría resultar convincente si no fuera por que el club recurrió en su momento esas denuncias y ganó.
Esa explicación no convenció ni a él ni a nadie.

La verdadera explicación podría ser otra. No hace mucho se abrió la nueva escuela de fútbol. Una escuela en la que los padres pagan una mensualidad por ver a su hijo entrenar con ese escudo. Una escuela que necesita más profesores. Profesores como los actuales entrenadores de los equipos alevines.

La escuela da dinero mensualmente y cobra matrícula. Los alevines no.

¿Será esa la verdadera causa? Si así lo fuera sería una pena.

Hace unos años el club contaba con un equipo femenino en la élite de esa categoría. Subcampeones de Liga en la 2005-2006. Cuando el patrocinio dejó de existir el club decidió que ese equipo no interesaba, no era rentable. Poco a poco las jugadoras fueron saliendo hasta finalmente, consumarse el descenso del equipo el año anterior.

Eso es lo mismo que parece estar pasando ahora. Equipo no rentable, equipo a eliminar.

Hace mucho el Atlético de Madrid empezó así a deshacerse de su cantera, fruto de ellos jugadores como Raúl defienden ahora a su eterno rival.

Esperemos que dentro de unos años no nos acordemos de este chaval, que pudo llegar a ser una estrella de nuestro equipo, y que ahora deberá buscarse la vida para hacer lo que más le gusta lejos del club de sus amores.

1 comentarios:

Hilario dijo...

Hola Joan,

Interesante artículo el que escribes, sobre todo para mí, en el que unes dos de mis mayores pasiones: el Sevilla y el fútbol base.

Hay varias cosas que me gustaría comentar a raíz de él. La primera es complicada. Creo que los padres y madres hemos (o han, yo no soy padre) de saber lo difícil que es llegar a ser un profesional del fútbol, muchos creen tener un Capel o un Navas en casa, presionan a los chavales, presionan al entorno, mueven cielo y tierra para conseguir su sueño (me refiero al sueño del padre). A esos padres y madres yo los mandaba a la hoguera.

También comentas que ha recibido una oferta del Atlético de Madrid. Por lo que dices se trata de un niño alevín, diez y once años. Que un niño de esa edad abandone Sevilla y se vaya a jugar a Madrid me parece una aberración, como la que cometió Capel yendo a La Masía. Hay ejemplos que han salido mal, ejemplos que han salido bien, pero si el niño tiene madera para ser futbolista lo será en el fútbol base del Barça, en el del Madrid, en el del Racing de Ferrol o en el de la Cultural Leonesa. Luego, llegado el tiempo, ya llegará el grande, le pegará el fichaje, la claúsula o lo que haga falta.

Y luego, tercer tema. Cómo juegan los grandes clubes con los sentimientos para hacer dinero. Te hablo de los casos de Barcelona y Espanyol que son los que conozco por proximidad y por moverme en este mundo. Ambos tienen sus equipos federados benjamines y alevines en la máxima categoría, esogen a los mejores jugadores, etc. Nada que no se sepa. Bueno añádele últimamente toda una legión de jugadores africanos con un enorme poderío físico y dudosa edad, que cuando los ves de cerca te planteas seriamente este último tema. Está claro que en Catalunya se reparten las ligas de las máximas categorías, aunque haya equipos que a veces le pueden toser, como un pujante Cornellà (aunque me pese), DAMM, Mercantil, etc.

Luego, tanto Barça como Espanyol tienen sus propias escuelas de fútbol donde tras el pago de una considerable mensualidad pasas a formar parte. No compiten fuera de sus instalaciones, juegan entre ellos y es una auténtica máquina de ganar dinero (ya que las cuotas son desorbitadas). Pero bueno, que más da, todo vale para decir que tu hijo juega en el Barça o en el Espanyol, eso se paga y ya está. Van vestidos del Barça, entrenan en las instalaciones anexas al Mini Estadi (donde jugaba el fútbol base antes de irse a Sant Joan Despí), juegan torneos bajo el nombre de Escuela de Fútbol F.C. Barcelona, una vez al año reciben la visita de jugadores del primer equipo, fotografías, etc. Yo creo que es una auténtica farsa. Luego acaba la etapa de formación en la escuela y muchos no valen ni para jugar en segunda división (la más baja dentro del fútbol base catalán).

No sé si es la misma idea que va a imperar en el Sevilla FC porque lo desconozco, pero si es así, me parece lamentable. Todo por la pasta.