miércoles, 10 de septiembre de 2008

D10S jugó en Sevilla

En estos días aburridos, sin fútbol del bueno, uno llega hasta visitar páginas de diarios mentirosos como la gran M.

Ayer, ojeando ese portal encontré un artículo sobre algunos viejos videos publicitarios del D10S del fútbol.

Algunos podréis o no estar de acuerdo conmigo, pero para mí decir fútbol es decir Diego Armando Maradona. Un jugador capaz de lo mejor y de lo peor, claro está, pero yo nunca he visto hacer a un jugador lo que le vi hacer a él, así que yo se lo perdono todo.

Pocos jugadores han sido capaces de provocar tanta felicidad como hizo él. El pelusa levantó a un país triste y en crisis, que se recuperaba de una guerra, vengándose él solito, precisamente de la Inglaterra contra la que lucharon en esa guerra, y proclamando a su país campeón del mundo.
Y no repitió en 1990 por que sus malas relaciones con los directivos de la FIFA provocaron un arbitraje escandaloso favorable a Alemania, en una final que se decidió por un solitario gol de penalty.

Más tarde hizo lo mismo en Nápoles. Una ciudad pobre, marginada por las grandes urbes de Italia, que resurgió gracias al fútbol del 10. El Nápoles pasó de ser un equipo normalito a ganar el Scudetto, la Copa de Italia y la Copa de la UEFA. Fueron años en los que los napolitanos podían pasearse por Milán o Turín con la cabeza alta y jugar contra equipos poderosos sabiéndose capaces de todo.

Eso es lo que hace grande a un jugador.

Pero eso no fue todo. En 1992, tras cumplir 15 meses de sanción, llegó, no sin muchas dificultades, al mejor equipo del fútbol andaluz.
El Sevilla, por aquel entonces, era también un equipo sumido en una grave crisis económica y al que le hacía falta una alegría así.

Nadie en Sevilla podía ni creer que el astro del fútbol mundial fuese a vestir de blanco con el escudo del Sevilla. Carlos Salvador Bilardo, entrenador de Argentina en México’86, era nuestro entrenador y fue el principal valedor para su llegada. "Si no viene Diego, yo agarro mi valija y me vuelvo a Buenos Aires", llegó a decir el "Narigón".

Confirmado el fichaje, el club se apresuró a organizar un partido de presentación amistoso. El Bayern de Munich, de su amigo Mathaus, fue el rival elegido. Se adelantó en el marcador, pero dos pases del genio dieron la vuelta al partido. Nunca podré olvidar de ese partido su jugueteo con una pelota de papel lanzada desde la grada en un córner del Ramón Sánchez-Pizjuán, el público estallaba. Maradona, Suker, Simeone...

Maradona había devuelto la alegría al Ramón Sánchez Pizjuán.



Su debut en el Campeonato Oficial fue el 4 de octubre de 1992, en partido correspondiente a la quinta jornada de Liga. Curiosamente, el rival del Sevilla fue el Athletic de Bilbao, el mismo club ante el que había jugado su último partido en el fútbol español ocho años antes.

A los cinco minutos de partido, Maradona lanza una falta que el portero no puede retener y un compañero hace el 0-1. Diego ya era rentable en Sevilla.


Se cortó el pelo, perdió mucho peso y se puso en forma. Fueron sus mejores meses. Marcó un gol impresionante frente al Sporting de Gijón, bajándola con el pecho de espaldas a portería y dándose la vuelta para rematar sin que la pelota cayera al suelo... pero la apoteosis llegó con la visita a Sevilla del Real Madrid. Contra el mejor equipo de la Historia Diego salió motivado al 100% y mostró su mejor repertorio: pases, regates, tiros a puerta... El Madrid sólo pudo aguantar el chaparrón y ver como el Sevilla de Maradona ganaba el partido 2-0.

Ya se que de ahí en adelante la cosa fue "de capa caída" pero para mi lo importante ya estaba hecho. El equipo acabó séptimo, fuera de las plazas UEFA, pero con la sensación de haber visto a un mago pisar el césped de la fábrica de sueños.

Yo pude ver a Maradona lucir la camiseta de mi equipo y eso valió toda la inversión del momento.

Los sevillistas siempre podremos decir, que el mejor jugador de todos los tiempos lució la camiseta del mejor equipo del sur de la península.

Y siempre nos quedará el recuerdo de la pelotita de papel de plata.

2 comentarios:

Hilario dijo...

Los ratones paranoicos

Quisiera ver a Diego para siempre
Gambeteando po toda la eternidad
Es verdad que El Diego es lo mas grande que hay
Es nuestra religion, nuestra identidad
Quiero que siga jugando para toda la gente
La mejor surda... no quedan dudas
Con su corazon nos dio triunfo... y la gloria
Y en el futbol que es su juego
nunca nada le dio miedo
Y a La Argentina si que hizo feliz
Para el pueblo, lo mejor...Diego Armando Marado
Para el pueblo, lo mejor...Diego Armando Marado
MARADO
Marado Marado
Marado Marado
Marado Marado
Marado Marado

Para el pueblo, lo mejor...Diego Armando Marado
Para el pueblo, lo mejor...Diego Armando Marado
Para el pueblo, lo mejor...Diego Armando Marado

Quisiera ver a Diego para siempre
Gambeteando po toda la eternidad
Es verdad que El Diego es lo mas grande que hay
Es nuestra religion, nuestra identidad
Quiero que siga jugando para toda la gente
La mejor surda... no quedan dudas
Con su corazon nos dio triunfo... y la gloria
Y la gloria
La gloria
La gloria

Quisiera que Dieguito juegue para siempre
Jamas habra otro igual... ya lo aprendi

Para el pueblo, lo mejor...Diego Armando Marado
Para el pueblo, lo mejor...Diego Armando Marado
Para el pueblo, lo mejor...Diego Armando Marado
Para el pueblo, para el pueblo Diego Armando Marado

PARA EL DIEGO.....

Te Quiero Diego

Voladizo de Gol Sur dijo...

Y yo estaba allí en mi voladizo de Gol Sur.
Jugada de ataque del Sevilla y corner...y en el mismo sitio donde años más tarde se nos quedará dormido Antonio, se encontraba el Astro partiendo hacia esa esquina para botar el corner, y a poco de comenzar a caminar la bolita de papel de plata se interpuso en su camino. Piso la bola y la levantó del suelo, y dándole toques, sin caerla a la yerba la fue acompañando hacia el banderín. Todos miraban boquiabiertos; los rivales, los compañeros, las gradas de Nervión, el linier, todos, todo el planeta veía el prodigio con la esferita de tres centímetros de diámetro. Diego la despidió; adios bolita de plata. Cogió el balón y saco el corner.
La ovación fué apoteósica.
Gracias Diego