Acabo de llegar del cine (mañana ya escribiré la habitual crítica de los lunes). Pensaba que viendo una película horas antes de un partido como éste haría desaparecer los nervios.
Pero aquí están. El típico nudo en la boca del estómago.
Me encanta esta sensación. Es como si estuviera en la película de Braveheart escuchando el discurso de W.Wallace preparado para la batalla.
Ahora sólo me falta la indumentaria y las pinturas de guerra.
El partido lo veré en casa de mis padres ya que ellos tienen Digital +. Me sentaré al lado de mi madre hasta que pasen unos minutos y entonces le pida un cambio de sitio.
Es el ritual de los grandes partidos. Primero me siento en el sitio libre, luego se lo cambio a mi madre y me paso al centro.
Allí lo controlo todo.
Tengo el mando para quitar el volumen cuando ataca el rival (una cosa es ver encajar un gol a mi equipo pero tener que oírlo ya es demasiado).
Tengo a mi padre y a mi madre, uno en cada lado para comentar las jugadas.
Me sitúo encarado al pasillo para correrlo mientras grito los goles o para sentarme en el suelo cuando no puedo quedarme quieto.
No puedo seguir escribiendo. El nudo ya me llega a la garganta y me hace temblar las manos.
Estoy listo para la batalla.
Hace 1 semana



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