No sé si es por que vivo en Barcelona y lo voy a ver a diario, pero la marcha de Daniel me dejó especialmente contrariado. Quizá en Sevilla no lo vivan tanto pero aquí lo veo vestido de azulgrana cada día. Y duele.
Así, con estos sentimientos, empezó nuestra pretemporada. Los primeros partidos en tierras andaluzas no pude seguirlos en directo debido a la nula cobertura fuera de allí.
Luego llegaron las dos victorias que nos dieron el Trofeo de los Ferrocarriles, el serio partido contra el Inter y el injusto empate con exhibición de fútbol incluida contra el Arsenal londinense.
Más adelante tumbamos al actual subcampeón de Liga (aunque ello intentaron tumbarnos en el sentido más literal de la palabra) para acabar abasallando al Málaga en el I trofeo A.Puerta.
A medida que iba avanzando la pretemporada, mi idea sobre las aspiraciones del equipo fue cambiando. Lo que había ido viendo me decía que sí, que las cosas se han hecho muy bien, y que este año podemos aspirar a todo si nos lo creemos.
Muy importante esto último: creérselo.
Hace dos años, cuando el ladrón de Iturralde señaló con el dedo al punto de penalty del área de Mallorca pero olvidó soplar el silbato, estuvimos muy cerca de salir campeones de Liga.

Más allá del robo arbitral creo que aquel año no fuimos campeones por falta de mentalidad. Eso nos llevó a perder en Tarragona y pinchar en partidos teóricamente asequibles.
Este año creo que eso ha cambiado. Este año no sólo podemos si no que encima creemos que podemos.
Hace unos días Palop dijo "este Sevilla tiene la mejor plantilla en la que he militado desde que estoy aquí". A los pocos días fue Renato, "mantenemos la base y eso es lo importante. Esa base puede ser la estructura que el Sevilla necesita para estar siempre arriba". Luego fue Romaric: "el objetivo es ganar todas las competiciones en las que participemos, incluso el campeonato de liga" y finalmente Fazio: "Sabemos que es muy difícil conseguir la Liga, pero somos capaces y no se pude negar".
El sábado empieza lo bueno, lo de verdad.
Hace un tiempo soñábamos con clasificarnos para Europa y acabamos siendo bicampeones, luego soñamos con la Champions, y la musiquita sonó en Nervión.
Yo, con los pies en el suelo y sabiendo quienes somos y de donde venimos, me permito el lujo de soñar con la Liga.
Poco a poco veremos hasta donde podemos llegar pero yo soy ambicioso y soñar es gratis.
Además, ya sabemos que..." Los sueños se cumplen".



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