Hace unos años, cuando dos aviones se estrellaron contra las torres gemelas de Nueva York, se generó un debate sobre la conveniencia de disputar partidos ese mismo día. En su momento la Roma y el R.Madrid disputaron su partido de Champions.
Ayer, por desgracia, vivimos un nuevo episodio de este tipo cuando un avión de Spanair se estrelló causando la muerte, hasta ahora, a 153 persona.
Equipos como el Valencia,Hércules, Málaga o Las Palmas suspendierons sus partidos amistosos mientras que la selección nacional, el equipo de todos los españoles, sí disputó el suyo.

Yo sigo dudando sobra la necesidad o no de suspender partidos en días así.
Por una parte lo creo necesario y más cuando los partidos son amistosos. No creo que sea un día para celebrar nada ni disputar partidos cuando en tu pais hay cientos de familias sufriendo las consecuencias de un accidente.
Por otro lado entiendo que nada va a cambiar ya el dolor de esas personas y que quizá la mejor forma de encarar desgracias de este calibre es intentar normalizar el día a día. Un partido de fútbol no cambiará en nada el dolor de los afectados.
En cualquier caso me parece extraño que algunos equipos suspendad sus partidos y la selección no. Creo que de estas cosas se debe aprender y, viendo que en los últimos años hemos sufrido varias desgracias de esta magnitud, se debería crear un protocolo de actuación en todos los ambitos que marque pautas de actuación para que así todos sigamos un mismo criterio.



1 comentarios:
Yo tampoco me aclaro en que es lo mas correcto. A mi estas desgracias colectivas me afectan bastante y mas desde que mis hijas han crecido y en cualquier momento me sorprenden de que este fin de semana voy o vamos a Londres, Menorca o Las Pajanosas y ya no estoy tranquilo hasta que recibo la llamada de que todo va bien.
Pero por otra parte, cuando pienso en los accidentes y muertes que se producen cada puente o fin de semana en la carreteras, que algunas veces superan el número de víctimas que ahora hemos tenido y que no generan ningún acto de ningún tipo, quizás por su aceptación popular, no acierto a comprender que es lo mas correcto en estos casos.
Al final me decanto de que no hay que hacer nada y que la vida es así y no nos queda otra que aceptarla tal como nos va viniendo, de lo contrario cada lunes tendríamos la bandera a media asta y en la duda de suspender cualquier acto programado.
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